La doctora María Elena Medina-Mora es una de las figuras más influyentes en el campo de la salud mental y los cuidados paliativos en México. Nacida en la Ciudad de México, es doctora en Psicología Social por la UNAM, institución en la que ha desarrollado una trayectoria académica y científica de más de cuatro décadas. Es miembro de El Colegio Nacional e investigadora emérita de la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud y del Sistema Nacional de Investigadores.
Se desempeña como titular de la Unidad de Apoyo a la Salud Emocional y Psicológica de la UNAM e investigadora titular “C” en la Facultad de Psicología. Asimismo, es fundadora del Centro de Investigación en Salud Mental Global del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”/UNAM, donde mantiene una activa labor académica. Desde 1979, ha sido profesora en las facultades de Psicología y Medicina de la UNAM, consolidando una vocación formadora que ha impactado a generaciones de profesionales de la salud.
Como titular del Seminario de Estudios sobre la Globalidad de la Facultad de Medicina de la UNAM, ha sido una pieza clave en el impulso y consolidación de los cuidados paliativos en el ámbito académico. Su trabajo ha contribuido de manera decisiva a integrar la dimensión psicosocial del sufrimiento en este campo, promoviendo una visión de “sufrimiento total” que articula la salud mental, el contexto social y las condiciones de vulnerabilidad en la atención de personas con enfermedades avanzadas.
Ha impulsado iniciativas estratégicas como el Programa de Vinculación en Servicio Social en Cuidados Paliativos, orientado a la formación de médicos en el primer nivel de atención, así como el fortalecimiento de modelos interdisciplinarios que integran medicina, salud mental y enfoque de derechos. Su capacidad de articulación ha permitido vincular a la academia con instituciones de salud y organizaciones sociales, ampliando el acceso a los cuidados paliativos en México.
El liderazgo de la doctora Medina-Mora ha sido fundamental para posicionar los cuidados paliativos como un componente central de la salud global y de la agenda de política pública en el país, estableciendo puentes entre la atención clínica, la investigación y la acción institucional.
